Al igual que las personas, toda empresa necesita relacionarse para desarrollar su actividad. Lo hace con quienes suministran insumos o servicios de los más variados, con quienes desarrollan tareas internamente, con quienes adquieren su oferta, el público en general u otros grupos que puedan interesarse en su actividad.
por @Sergio_Montiel.
Cada uno de estos grupos constituyen lo que se denominan “públicos” o “grupos de interés”. Cada uno de ellos responde a intereses particulares y especiales en su relación con la empresa, y todos reunidos conforman el “Mapa de públicos o Mapa de grupos de interés” (ésta última expresión es la que utilizaremos en ésta y otras notas que refieran al tema. Cada empresa u organización tiene un “Mapa de grupos de interés” diferente, y cada uno de estos públicos tiene un peso o importancia diferente en la relación que mantienen.
¿Para qué sirve el Mapa de Grupos de Interés de una empresa?
Cada empresa, institución u organización de cualquier tipo tiene un propósito diferente. Las animan distintos valores y objetivos, y proceden de maneras muy variadas de acuerdo a una serie de factores. Como consecuencia, cada una imprime un sello particular a su actividad e intenta transmitir qué hacen, cómo actúan, los beneficios que trasladan a quienes consumen sus productos o servicios, entre otras características. Y, comparándose con su competencia, intentan prevalecer y distinguirse por alguna o varias razones.
Todo eso debe encontrarse en algún punto con los intereses de los diversos “públicos” con los cuales se relaciona, para que contribuyan a su manera con los objetivos planteados, y contemplando relaciones armoniosas y sostenidas en el tiempo, de manera que se beneficien recíprocamente del vínculo que establecen. Pero como los intereses de cada “Grupo” pueden ser -y de hecho son- diferentes, la forma en la cual la empresa se comunica con ellos también debe serlo. Debe tenerse siempre en cuenta que estos grupos tienen la capacidad de afectar o condicionar -directa o indirectamente- el desarrollo de las empresas si no satisfacen o se contraponen con las cuestiones que les importan.
¿Quiénes forman parte de estos grupos de interés?
Ejemplos de estos “Grupos” son: socios, proveedores, empleados, clientes, consumidores, ciudadanía en general, gobiernos, medios de comunicación, periodistas y otros particulares o específicos según la actividad que se desempeñe.
A los proveedores les interesará la marcha de la empresa, sus necesidades, su capacidad de pago, sus proyectos… A los empleados, la sustentabilidad de sus empleos, los sueldos y beneficios a los que accedan, las condiciones laborales, la capacitación… Clientes y consumidores buscarán la satisfacción de necesidades a través de los productos ofrecidos, los beneficios que provean, su precio y disponibilidad permanente y extendida, entre los principales. Los gobiernos y organismos de control indagarán sobre la forma de actuar de la empresa, el cumplimiento de sus obligaciones de todo tipo, de acuerdo al tipo y finalidad de cada empresa (legales, previsionales, impositivas, bromatológicas, publicitarias, sanitarias, etc); en tanto, la ciudadanía (más allá de quienes consumen los productos o servicios) y el periodismo querrán conocer la contribución que se realiza a la sociedad desde el ámbito empresario y cómo se prevé la continuidad de las actividades, en especial en cuestiones sociales, ambientales y económicas.
¿Qué importancia tienen para mi organización?
La importancia relativa de cada una de estas cuestiones está vinculada a las características de cada empresa, pero como se puede advertir de la lectura de esta nota, son muy específicas y requieren especial atención.
Seguramente, muchos empresarios, con el paso del tiempo y la aplicación de sus propias habilidades personales, encaminan de manera natural estas relaciones. Otros, habrán establecido procedimientos generales y específicos que ordenen la gestión de la comunicación. Y muchos tendrán inquietudes porque no saben qué ni cómo hacer para ganar certezas y seguridad en su diálogo con los interlocutores habituales de la empresa.
En realidad, nada es tan complicado como puede parecer, y lo peor que se puede hacer es mirar para otro lado, porque algún día los problemas aparecen, y si no se tiene una metodología que sirva de sostén, se verán agravados por la improvisación, los nervios y el desconocimiento. En cambio, haciendo una gestión ordenada y técnica, se podrán anticipar las necesidades y orientar las acciones tras la búsqueda de beneficios.
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